Faraón, tesoro de quiosco.

El otro día, pasando el rato por redes sociales, vi a un grupo de personas hablando sobre Faraón. Aquello me desbloqueó un recuerdo instantáneo, un vicio que no sabía si era parte de la nostalgia o si seguía siendo real.

En GOG lo encontré disponible y decidí hacer una visita a tierras egipcias. Y ya adelanto que lo del vicio no era solo nostalgia.

Desarrollo

Un año antes de lanzar Caesar III en 1998, Impressions Games ya pensaba en su nuevo desarrollo. Manteniendo el género de gestión de ciudades, decidió dar un cambio de rumbo y abandonar momentáneamente el imperio romano para explorar otras civilizaciones. Egipto fue la elegida. Antes de esto, se pensó en un juego de gestión galáctico, pero el equipo de marketing vio con buenos ojos la nueva civilización egipcia.

Caesar III proporcionó la base tecnológica pero había que adaptarla a mecánicas como las inundaciones del Nilo, monumentos gigantescos o una economía algo más compleja. Tantas fueron las novedades que quisieron implementar, que a la salida del juego, algunos de estos cambios se quedaron en la recámara y vieron la luz en Cleopatra, una expansión que saldría unos 8 o 9 meses después. Otras, sin embargo, no vieron la luz hasta los siguientes juegos.

A día de hoy la versión Gold ya reúne ambos juegos por lo que puedes tener la experiencia completa desde el primer minuto.

Pantalla principal Expansión Cleopatra

La presión y las discrepancias hicieron que Simon Bradbury, el programador más importante del equipo, abandonara el proyecto a un año de su lanzamiento. Era una persona clave del equipo, y según contó el propio Simon, tuvieron que contratar a 5 o 6 desarrolladores más para realizar el mismo trabajo.

Hasta el último día estuvieron corrigiendo bugs críticos y creyendo que no llegaban para la fecha de lanzamiento. Llegaron y el juego fue un éxito en ventas.

Ya hemos comentado que Impressions Games era el desarrollador, el juego, sin embargo, fue editado y distribuido por Sierra. Y todos sabemos que los juegos de Sierra por aquellos años se podían comprar incluso en un quiosco, algo que tristemente se ha perdido y que ha quedado para el recuerdo. No voy a entrar en la orientación del mercado actual hacia lo digital que, si no, no terminamos, lo dejaremos para otra entrada.

Jugabilidad

¿Qué tiene Faraón que nos hace pasar horas delante del PC casi sin darnos cuenta?

Primeras viviendas de Faraón.

Comienzas con unas pocas casas. Cuando consigues instalar a sus habitantes y darles una carretera por la que moverse, descubres que necesitan trabajar, buscas la fórmula y le das trabajo. ¿He dicho agua? Cierto, también hay que gestionar el suministro de agua, médicos, escuelas, edificios gubernamentales y un sinfín de servicios que harán evolucionar las viviendas y, con ellas, todo el imperio.

Todo esto nos lleva a un ciclo de progreso que parece no tener final.

Estamos ante una ciudad viva en la que podemos detenernos a observar cómo influye ese último cambio que creemos definitivo. Pero lejos de solucionar todos nuestros problemas, probablemente sirva de entrada a otros nuevos.

Siempre tendremos alguna necesidad pendiente, algún recurso que escasea o alguna zona que se resiste a evolucionar.

Cuando creemos que todo está bajo control, aparece algún problema que nos obliga a replantearnos la organización de nuestro imperio.

Quizás ahí esté la magia de este título: siempre hay algo que mejorar, solucionar o construir. Cuando te quieres dar cuenta, han pasado varias horas.

Reencuentro

Tras casi 30 años volver a Faraón ha sido una experiencia magnífica. No solo por los continuos recuerdos que te van llegando en el transcurso de la partida, sino también porque el juego sigue funcionando tal y como lo recordaba. Todo encaja perfectamente.

Piramides, estatuas y una ciudad repleta en faraón.

Gráficamente se le notan los años, pero sigue siendo perfectamente jugable. La ciudad se ve bastante animada a medida que se va cargando de aldeanos. Dejarla bonita y ordenada forma parte del encanto. Otro detalle que me ha gustado es que venía localizado al castellano, tanto los textos como las voces.

Os dejo un pequeño truco para que se vea a pantalla completa en un equipo en Windows 10 u 11.

  • En propiedades de Launch Pharaoh Gold marcamos el Modo de color reducido (Color de 16 bits).
  • Iniciamos el juego en modo ventana, dentro de una partida nos vamos a opciones y subimos la resolución a lo máximo que nos deje.
  • Una vez modificada la resolución, maximizamos la ventana y podremos disfrutar del juego a pantalla completa.

Y lo mejor de todo, si tienes tiempo, olvídate de una partida de 10 minutos en este juego, como mínimo, echas una hora. Así que mi duda inicial queda resuelta. No era solo nostalgia, Faraón sigue siendo capaz de atraparme durante horas.

Fuentes

Por Retro